El problema no es que el monorriel sea eléctrico de hecho, eso suena moderno. El problema es en qué ciudad se está instalando y en qué condiciones energéticas tiene Nuevo Leon.
Hoy, Monterrey ya enfrenta una realidad incómoda: la red eléctrica está al límite. Durante picos de calor recientes, los apagones se han vuelto recurrentes, evidenciando que el crecimiento urbano e industrial va más rápido que la infraestructura energética.
Y en ese contexto, el gobierno impulsa uno de los proyectos más ambiciosos del país: un monorriel de más de 30 kilómetros, 100% eléctrico y de alta capacidad.
El monorriel no es un gasto eléctrico menor. Para operar:
- Se requieren 16 líneas de transmisión de alta tensión
- Más de 100 nuevas obras de distribución eléctrica
Eso no es solo infraestructura de transporte… es prácticamente reconstruir parte del sistema eléctrico del estado.
Aquí está el choque de realidad:
- Nuevo León ya es uno de los mayores consumidores de electricidad del país
- Los hogares pagan cada vez más por energía
- La red presenta señales de saturación
Y aun así, se agrega un sistema que dependerá completamente de esa misma red presionada.
El discurso oficial vende el monorriel como “transporte limpio” porque no contamina directamente. Y es cierto… pero es una verdad incompleta.
Porque, La electricidad no es infinita, No toda es limpia en México Y, sobre todo, no toda está disponible
Si no hay suficiente capacidad eléctrica. Habrá más presión sobre la red, mayor riesgo de apagones, posibles aumentos en tarifas indirectamente.
Más que movilidad, es planeación, el error no es hacer transporte público moderno. El error es hacerlo sin garantizar primero la base energética.
Hoy el monorriel plantea una pregunta incómoda:
¿Está Monterrey listo para sostenerlo… o solo para inaugurarlo?
El monorriel puede ser una solución de movilidad, pero también puede convertirse en un problema estructural si no se resuelve lo esencial: la energía.
Porque en Monterrey, el riesgo no es que el monorriel falle…
el riesgo es que funcione en una ciudad que ya no tiene electricidad suficiente para todo lo demás.
Por: Luis Villarreal.
